Por: Efrén García
Tema de exposición para un grupo de alumnos de secundaria en un evento de América Paredes.
Me toca por tema la biodiversidad y pienso que es poco y a la vez mucho. Pienso en la materia que alguna vez estudié en la universidad y que en aquel entonces era “diversidad” a secas. Estudiando oceanología que otra diversidad pudiera haber que nos interesara. Años después el término acabó por tener su propio lugar en la plática de todos los días, aunque como mucha terminología ecológica, poco entendida y muchas veces separada por completo de los conceptos que le dan a luz.
La biodiversidad es una medida de diferencia entre seres vivos y del consiguiente cumplimiento de funciones diferentes e importantes. Recuerdo haber visto no menos de 6 fórmulas matemáticas que usando información tales como numero de animales, especies y superficies de distribución arrojan resultados en “bitios”, unidades que hasta no hace mucho no le importaban mas a que los expertos en informática. Lugares como selvas, arrecifes coralinos y similares obtenían las más altas calificaciones en “bitios”. Lugares como desiertos, alta montaña y fondos abisales obtenían bajas calificaciones en las mismas unidades.
A fin de cuentas, podrían pensar, eso no nos interesa como personas comunes y corrientes. Y hasta puede ser –podrían seguir pensando- que solo sean inventos para darle chamba a los biólogos, ecólogos, oceanólogos y demás clasificadores de bichos que a fin de cuentas no son más que un montón de animalitos diferentes unos de otros. Quizá sea hasta un antojo sin mucho sentido conservar una gran biodiversidad solo para mantener bien decorado el planeta. Con unas pocas decenas de animalitos y plantas nos las arreglaríamos lo suficientemente bien.
Y ese ha sido el gran error en la concepción de la biodiversidad: como un simple capricho de mantener un catálogo con muchas especies para propósitos exclusivamente decorativos. Nada más lejos de la verdad.
La biodiversidad se puede interpretar como una medida de salud de los ecosistemas. De la facilidad de colonización de un ambiente y del establecimiento de sanas relaciones de competencia entre especies y poblaciones para generar los cambios que se requieren en la Selección Natural para dar origen a seres mejor adaptados y a nuevas especies. La biodiversidad habla de la composición de los ecosistemas y de las interrelaciones que hay entre los seres de la Creación y su entorno para poder sostener la vida. Unos seres sostienen a otros y estos otros les sirven de alimento a otros y al nacer y morir en diferentes etapas mantienen en funcionamiento la infinidad de motores de vida que representa cada especie.
Veámoslo de manera más sencilla: supongamos que un carro es un ecosistema. Cada una de las piezas de que está construido es una pieza importante para que funcione bien. Cada tornillo, cada válvula, cada manguera, cada pistón, cada pieza de metal, plástico o vidrio está ahí por algo. Y lleva a cabo una función importante, individualmente y en conjunto, que como resultado tiene el que el vehículo nos transporte de manera rápida y segura. Cada pieza es entonces como una especie – de animal o vegetal- en este ecosistema que llamamos “automóvil”.
La biodiversidad que tenemos entonces es suficiente para que el auto camine, se mantenga armado y nos transporte. Esta biodiversidad incluso podría tener un número en bitios, tal como los ecosistemas de verdad.
Alteremos entonces la biodiversidad: quitémosle piezas al carro. Quizá unas sean pequeñas y no se noten mucho y el ecosistema –el auto- siga caminando. Quitémosle otras, y luego otras más. Las especies que lo mantenían unido –los tornillos- ya no lo pueden hacer de la misma manera, y el carro se comienza a aflojar, a hacer ruido y a volverse riesgoso. Exterminemos más “especies” tales como mangueras, medidores de aceite, luces y frenos y entonces el problema cualquiera lo podrá ver y manejar este auto –ecosistema se vuelve sumamente peligroso. Pero este ecosistema representado por un auto a su vez está incluido en otro ecosistema más amplio que son todos los autos en el tráfico de la ciudad. El peligro ya no solamente es para el propio auto sino también para todos aquellos que estén cerca de por donde pase. Y puede producir una carambola que involucre a varios vehículos y personas que pueden salir heridas de gravedad.
La biodiversidad cobra entonces su dimensión real al mostrarnos de manera indirecta la cantidad increíble de piezas que se requieren para que el planeta Tierra funcione como hasta ahora lo ha hecho. Y no se tiene ningún derecho de remover piezas pensando que nada va a pasar, porque siempre algo pasa. Cada cangrejo, cada pez, cada ave, cada insecto, cada hoja, cada tallo, cada bacteria por insignificante que pueda parecer cumple con una función importante que solo esa especie –y a veces otras pocas- pueden llevar a cabo. Quitar una pieza del ecosistema sin conocer para qué sirve puede resultar sumamente peligroso.
Esta plática es para niños y jovencitos y de ahí la necesidad de que conozcan la importancia máxima de la conservación de la biodiversidad. Nuestra generación y las que nos antecedieron jugamos con los ecosistemas y les arrancamos muchas piezas sin saber para que servían y ahora les pasamos el juguete a medio desarmar para ver si ustedes lo pueden componer. Eso si es que pueden hallar las piezas – especies- que de seguro se perdieron en el camino. La diferencia es que no las pueden encontrar en ninguna refaccionaria que conozcamos. La extinción de una especie es para siempre.
Esos ambientalistas valen para pura chingada
Por: Mario el junio 12, 2010
a las 11:57 pm
Bienvenido tu comentario, aunque se ve que no se da para más. En la medida que se aumente la capacidad de diálogo se tendrán comentarios que valgan la pena. Ese tiempo ha de llegar…
Por: oceanido el junio 13, 2010
a las 2:51 am