Por: Efrén García
Y qué mejor manera de celebrar el “Dia del Medio Ambiente”que con una buena castástrofe ambiental. Si mal no recuerdo en verdad que la fuga de la plataforma Deep Horizon de la empresa British Petroleum con un estimado de 12 a 100 mil barriles diarios está resultando ser la primera gran catástrofe a nivel oceánico de este siglo. Incontenible, afectando a varios estados de la unión americana, con posibilidades de llegar a México en un par de meses, arrasando con toda la vida -huevecillos, larvas, juveniles,adultos, poblaciones de fitoplancton- que se desarrolla a partir de la superficie del mar en varios miles de kilómetros cuadrados, por ya ni decir nada de las playas turísticas. Tema de la peor pesadilla concebida en Hollywood y es lo que nos está tocando vivir como anuncio negro de lo que serán las próximas explotaciones de hidrocarburos en mar profundo. Hasta la fecha la cuota de muertes de animales relacionada con este accidente petrolero probablemente alcanza varios millares, mientras que el bajón de varias pesquerías a lo largo de la costa del Atlántico -camarón, bacalao, ostras, salmón y otras- durante varios años no se hará esperar. En la medida que la mancha de hidrocarburos llegue a la costa y cubra los campos de producción del renuevos su reflejo en la presente y siguientes temporadas pesqueras será muy evidente. Por lo pronto hay una prohibición de pesca en un poco más de 229 mil kilómetros cuadrados, lo cual evidentemente será un descalabro financiero serio para el gremio pesquero de nuestros vecinos.
En verdad que estamos atrestiguando algo histórico. Un nuevo referente en catástrofes ecológicas planetarias que con 600 mil toneladas de crudo derramados por el mar a la fecha ya rebasó al tercer lugar a nivel mundial (nuestro pozo Ixtoc I, con casi medio millón de toneladas derramadas en 1979) rumbo hacia el segundo lugar (el pozo Lakeview en tierra firme en California en 1909 con 1,230,000 toneladas de crudo) y con un esperemos largo camino para llegar al primer lugar que fué durante la Guerra del Golfo Pérsico en que alrededor de un millón y medio de toneladas fueron a dar al mar cuando los americanos entraron a Kuwait, fincando un antecedente de daños a largo plazo en este tipo de desastres en el que en los primeros 10 años en los lugares adonde lleguó el crudo no creció prácticamente nada y en muchos sigue así.
Para colmo, los dispersantes que han estado arrojando por toneladas y en el que se han cifrado grandes esperanzas aparentemente no hacen más que mandar el petróleo al fondo sin ningún cambio apreciable, solo sacándolo de la escena para no dar “mala imagen”.
Leo en el sitio de BP y dicen que ya controlaron la fuga. Veo el video de como colocaron la cubierta arriba del pozo y la técnica parece como de darle a una piñata en el fondo del mar pero con 1500 metros de cuerda y me da la impresión de que este tipo de accidentes no serán tan raros en el futuro. En definitiva la necesidad por combustibles rebasó la tecnología para extraerlos de manera segura y alguien quizá por ahí dirá que de esa forma pasaba cuando las explotaciones se hacían a menos de 100 metros de profundidad y eso llevó a desarrollar los sistemas con que se sacó el petróleo durante muchos años. Es cierto que se acabó controlando el asunto, pero los costos ambientales fueron enormes. Basta pasear por alguno de los estados costeros del Golfo mexicano y podremos constatar esto.
Resulta curioso que esto le ocurra la país que mas obstáculos ha puesto para alinearse con los asuntos de control de emisión de carbono. Pareciera que la naturaleza se empeña en hacerle ver que los efectos de lo que haga ahora son globales y si hay daño global también ellos están incluídos. Ya no es suficiente que corran a su territorio para quedar a salvo de lo que tiran o explotan en otras naciones, como cuando montan fábricas de productos riesgosos en países con regulaciones ambientales ligeras o depositan desechos tóxicos en el subsuelo -en el mejor de los casos- en lugares con autoridades dispuestas a ser corrompidas a cambio de traicionar a su gente a largo plazo.
Llegó la hora de pensar global y de actuar local. O en el muy mexicano: “si la haces se te regresa”.