Por: Efrén García
¡Cuántas veces hemos oído la expresión de “hacer Patria”! En el discurso político, o quizá en labios de los menos indicados, muchas veces en voces xenofóbicas en contra de los capitalinos. Se ha usado como convocatoria cuando no hay otro capital de qué echar mano; se abusa de ella cuando la situación es desesperada y hay que sacar fuerza de la propia desesperación. Abandera el negocio de nuestros narcos, dando a entender que son muy principales exportadores de mercancías diversas hacia Estados Unidos, que traen un montón de dólares a cambio y que están dando en la práctica empleo a campesinos, jóvenes y amas de casa que no la ven llegar para completar la quincena porque no tenemos un sistema con la capacidad para generar los empleos que hacen falta. Los maestros lo sacan a relucir cuando subrayan que gracias a la educación que proporcionan a niños y jóvenes [sic] nuestro sistema educativo federal y estatal está reforzando [sic] las actitudes y habilidades para ayudarles a enfrentar la vida y hacer una Patria más grande. Nuestra clase política continuamente la desenvaina, especialmente en las fechas “patrias”, para mostrarnos su emoción de ser y hacer mexicanos, mientras que los de a pie con amarga resignación vemos cómo abultan botines y propiedades fuera de la Patria por la cual tocan campanas y ondean banderas, sin ni siquiera permitir que el dinero que de aquí se llevan trabaje en el país saqueado que nos dejan.
¿De cuál Patria hablamos ? ¿De la que acuna, de la que proporciona base y sustento, la que abastece de agua, oxígeno y alimento, la que hincha de orgullo con su música y cultura, la que consume de nostalgia con sus costumbres y gastronomía? La Patria abandonada, la saqueada, la mancillada. La que ve en el sureste desaparecer sus manglares y selvas a golpe de desarrollos turísticos propiedad de los descendientes de contra los que se activó la Guerra de Independencia, porque eran de fuera. O la que ve los tambores batientes para desarrollar la Costa Grande y Chica a golpe de turismo agresivo promovido por descendientes de contra los que se activó la Revolución, porque eran de adentro.
El quehacer de “hacer Patria” está tan alejado de lo que la Patria realmente requiere. De la desaparición de la simulación para volverla rica, pues tiene con qué. Del marchitamiento de la corrupción para que no termine por marchitar cualquier intento de buena voluntad. De la justificación de la trampa y el engaño con el pretexto de que “cuando se llegue” las cosas han de cambiar. De premiar al tracalero y hábil para desaparecer justificadamente el dinero de iniciativas productivas para desalentar a continuación al industrioso y que busca generar riqueza. De establecer filtros sindicales que conservan lo peor para poder justificar su propia y sobrada inutilidad. Es tanto el quehacer…
Es tanto y hay tanta gente en ello, que no dudo que logremos hacerlo. Pero en el entretanto, ¿quién ve por CONSERVAR la Patria? Muchos buenos mexicanos, buenos guerrerenses, buenos acapulqueños, trabajan tanto por “hacer Patria” que en el proceso, siguiendo el ejemplo del chivo en cristalería, rompen recursos y conexiones naturales importantes y que a la larga hacen falta. Tomando el ejemplo del buzo –que otro podía yo tomar- es el equivalente a cortar la manguera del aire del tanque de suministro mientras se está haciendo una labor debajo del agua. La tarea es importante y el buzo la hace a conciencia, pero en el proceso pone su propia integridad en riesgo, quizá –quiero pensar- sin habérselo así propuesto.
En el “conservar la Patria” hay varios esfuerzos que bien harían gobiernos en considerarlos, porque además de ser bienintencionados, han demostrado tener la fuerza de la razón en casos tales como las perennes inundaciones de la zona de Llano Largo y las consecuencias económicas y de mala imagen a la inversión inmobiliaria que acarrean. Leo interesado que el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial –POET- de Ciudad Juárez ya ha sido aprobado en sesión de cabildo y solo falta la publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, proyecto impulsado responsablemente por el regidor José Mario Sánchez Soledad, coordinador de la Comisión de Ecología del Ayuntamiento local. Suspiro pensando que el equivalente en nuestro ayuntamiento solo ha aprendido a mimetizarse al estilo Peña Nieto y a dar sus declaraciones muy seriecito para ver si así la gente con tanta pose se traga que tiene buen desempeño.
El POET –insisto- es una propuesta para hacer y conservar la Patria. Es base primera para una propuesta de desarrollo urbano armónica con el ambiente y con visión a largo plazo. Los que hacemos Patria con nuestro trabajo constante y sostenido a diario y los que queremos conservarla con nuestro trabajo que hasta ahora ha sido despreciado y minimizado, lo estamos exigiendo desde hace años. No basta con tocar una campana y sacar a orear una bandera para hacer Patria. Debemos también proteger su territorio, su suelo, su agua, sus bosques, sus lagunas, sus peces, sus selvas, su gente, sus costumbres, sus árboles, sus insectos, sus mares. La Patria es todo eso.